miércoles, 9 de febrero de 2011

La mala educación


El título de la entrada no se refiere a la película de Almodóvar, aunque sí tiene que ver con la iglesia.

El domingo asistí a la misa de funeral de la suegra de una prima mía. Una vez más el comportamiento de mis paisanos dejó que desear. En Agost, quizá como en la mayoría de los pueblos pequeños donde todos se conocen, un funeral es un acto social más. Aparte de los familiares y amigos del finado, que lógicamente están afectados, la iglesia se llena de gente que asiste por “cumplir” y que no siente la menor pena.

¿Y en qué se entretienen hasta que empieza la ceremonia? Hablando. El rumor de las voces llegó a tales decibelios que salió el cura para llamarles la atención como si fueran niños de primaria. No os pido silencio por el Señor –argumentaba- porque Él lo comprende y lo perdona todo. Os lo pido por la familia de la difunta, que está a punto de llegar. Luego os apresuraréis a decirles: “Os acompaño en el sentimiento”. ¿Qué sentimiento es ése, si estáis de cháchara? Y así siguió un rato más mientras en la iglesia reinaba el silencio. Silencio que se volvió a truncar en cuanto el cura se retiró a la sacristía y regresaron los cuchicheos.

Si los adultos –y bien adultos- tenemos tan escasa educación cívica, ¿qué podemos esperar de niños y jóvenes? No tenemos derecho a quejarnos cuando nuestro comportamiento no es precisamente ejemplar.

3 comentarios:

Johnny dijo...

El comentario del funeral lo publiqué en el de la canción de la vejez. Perdón. así que aquí daré el de la canción. Será que para allá vamos?

maria esther dijo...

Desde aquel dia que fuimos al teatro y el director de la obra llamo la atención a la gente por no respetar a los actores en su trabajo,me lo creo todo.
Yo no se como se comportara la gente en otros pueblos,pero aqui(no quiero generalizar)hay algunas personas cuya educación deja mucho que desear.

ana dijo...

Uff, en mi pueblo creo que no llega a esos niveles, no puedo certificarlo personalmente porque no puedo entrar en la Iglesia, pero sentiría vergüenza ajena.