domingo, 11 de noviembre de 2007

THE INVASION

Hacía tiempo que no teníamos un estreno de ciencia ficción de cierta entidad en la gran pantalla. De la seria. O con pretensiones de ser seria. La película es THE INVASION, titulada así en inglés en las pantallas españolas, porque la traducción al castellano debía ser muy dificil, pero bueno...

THE INVASION está protagonizada por Nicole Kidman y Daniel Craig (el más reciente 007), y está dirigida por Oliver Hirschbiegel, director de El Hundimiento, aquella película alemana sobre los últimos días de Adolf Hitler. THE INVASION es un remake apenas disimulado de La Invasión de los Ladrones de Cuerpos de 1956 , el clásico de Don Sielgel sobre una invasión alienígena que sustituía a los seres humanos auténticos por copias sin emociones ni alma. En esta ocasión, el contagio se inicia cuando un transbordador espacial se estrella en los Estados Unidos esparciendo una espora que empieza a infectar a los norteamericanos, como pronto descubre el personaje de Nicole Kidman, una psicóloga divorciada y madre de un hijo residente en Washington. El personaje va siendo testigo, a través primero de alguno de sus pacientes, y luego de la observación de sus conciudadanos, de como la gente se empieza a comportar igual que un zombi sin emociones, algo así como los muertos vivientes de toda la vida, pero más pulcros. La situación será más dramática cuando su ex marido, uno de los primeros infectados, secuestre al hijo de la protagonista con la intención de infectarlo con el virus chungo, que destruye la personalidad de las víctimas cuando éstas, tras infectarse, se quedan dormidas.

Como decía, la película es una nueva versión de la película de los Ladrones de Cuerpos de los años cincuenta, manteniendo elementos como la deshumanización de la sociedad moderna, la desconfianza hacia tus vecinos o el terror ante la posibilidad de despertarse de la noche a la mañana siendo otra persona. Cambian algunos elementos formales: Por ejemplo, los infectados ya no usan aquellas vainas con aspecto de alcachofa hipertrofiada para contaminar a otras víctimas. En lugar de ello recurren a un método menos elegante pero más eficiente: vomitarles el virus encima (yuc). También se profundiza un poco en un concepto interesante: Las emociones son aquello que nos hace humanos, pero también nos hacen una panda de brutos violentos capaz de abrirle la cabeza al vecino a la mínima ocasión. A medida que el contagio avanza, puede verse en los telediarios como los conflictos armados van desapareciendo (con momentos para el delirio, como ver a George Bush y a Hugo Chavez de la mano). Todo esto hace pensar si realmente resistirse a la invasión es lo correcto, o en otras palabras, cual es el precio de la propia individualidad.

La película tiene un estilo sobrio, y huye de efectismos y de exhibición de efectos especiales, con momentos bastante afortunados, como las secuencias en las que el personaje de Nicole Kidman se va dando cuenta progresivamente de que el comportamiento de la gente que le rodea es cada vez más extraño, más uniforme. O cuando la protagonista descubre que tanto su marido como la mayor parte de la ciudad ya están infectados y huye desesperadamente, en un momento que captura la atmósfera y la desesperación propia de una pesadilla.

Por desgracia, el ritmo de la película es a ratos irregular, combinando momentos de angustia psicológica con secuencias de acción y persecuciones automovilísticas, de manera bastante desafortunada. Esto se debe, probablemente, a que a los productores no les gusto el tono tétrico del montaje original del director, y ficharon a James McTeague, el director de V de Vendetta y protegido de los hermanos Warchowski, para que añadiera escenas con más "marcha". Esto es muy obvio en el desenlace de la película.

Y del desenlace quería hablar, así que los que no queráis saber absolutamente nada, podeis saltaros los próximos dos párrafos, que vienen SPOILERS. ¿Aún seguís ahí? Bueno, pues quien avisa no es traidor, luego no digais.

Intentando no destripar más que lo justo, podría decir que el final obedece a exigencias de tipo comercial. O podría decir que el desenlace no encaja demasiado bien en la trama y la atmósfera que se ha ido desarrollando en la historia. Pero creo que lo más adecuado dejarse de contemplaciones: los últimos quince minutos son UNA MAMARRACHADA, uno de los finales más postizos que se hayan visto en mucho tiempo y que destroza totalmente todo lo que de bueno ha conseguido la película al llegar hasta ese punto.

Así que mi recomendación es que si vais a verla, os salgais del cine en el último cuarto de hora, os vayais al videoclub y os alquileis la película original, o cualquiera de sus otros dos remakes: El de los 80, con Donald Sutherland y Leonard Nimoy, el señor Spock de Star Trek, haciendo de ultracuerpo; o el de los 90, dirigido por Abel Ferrara y que transcurre en una base militar. Os ahorraréis un disgusto.

2 comentarios:

Conchi dijo...

A priori, no me apetecía ver esta peli. Me acordaba demasiado de las vainas aquellas. Desde luego, Luis, me acabas de disuadir del todo, porque ya sabes que, en líneas generales, me fío mucho de tu criterio, que suele coincidir con el mío. A esperar, pues, que alguien me la pase bajada de internet o, en última instancia, acudir al vídeo club dentro de bastantes meses, cuando no sea novedad, ya que entonces el alquiler es más barato.
Esta semana pensaba ir al cine, pero al final estaba pocha y me quedé en casa. Vi la peli de “Los Simpsons”. No os pongo la crítica porque Luis es más especialista en el tema. Ahí te dejo el testigo.

Mari Pau dijo...

Hola Luis. Buena frase has citado para reflexionar: las emociones, que son las que nos hacen humanos, también nos hacen asesinos obsesionados por el poder y riqueza a corto plazo, sin importar nada más. En ciencia ficción muchas veces se plantea un virus, unos extraterrestres malos que vienen a destruir la humanidad: no hacen falta, la humanidad ya se va destruyendo por sí misma. Más de la mitad del planeta vive en la pobreza, víctimas de dictadores sin escrúpulos, fanáticos terroristas amenazan un occidente, que por otra parte tampoco tiene escrúpulos en aprovecharse de los países pobres y en contaminar el planeta todo lo que puede con sus indústrias; China y la India son paises que tambien van a aportar al clima su dosis de contaminación(tienen derecho). ¿Dentro de 200, 1000, 5000 años, quedará humanidad para contarlo, o algún otro ser encontrará enterrada en la arena algún bote de Coca-cola y se preguntará qué es eso? ¿Este fina patético nuestro será ciencia-ficción o realidad?

(Vaya rollo filósofico que os he metido, en fin, son preocupaciones y neuras varias mías)