lunes, 6 de septiembre de 2010

Esto ya no tiene nombre


A tenor de lo que decía Conchi sobre Turquía, cada vez estoy más convencida de que el Islam es una especie de secta que abarca todos los ámbitos de la vida, ámbito político, social, privado... donde el individuo está imbuído de una especie de fanatismo y lavado de cerebro, no se piensa con lógica y no se evoluciona, se carece de libertad, la democracia es una utopía indeseable, quieren estar gobernados por jefecillos tiranos, corruptos, entre pocos se reparten el dinero del petróleo, la gente emigra a otros países y como tienen lavado el cerebro, se comportan igual de intransigentes con costumbres que atentan contra derechos humanos básicos (aquí en el franquismo había una imposición de religión fanática a tutiplén y sin libertad y sin derechos, pero gracias que nosotros superamos de una vez por todas, creo, esas dictaduras que asolaban siempre el país).

Y ya lo que colma el vaso es la situación de esta pobre mujer iraní tratada peor que a un perro y condenada a morir apedreada por unos salvajes que no merecen ser llamados humanos y todo por ser una viuda que ha hecho el amor con un hombre (al que por supuesto no asesinan, porque el varón pueda acostarse con todas las que quiera).

2 comentarios:

Johnny dijo...

Es un atentado, un atropello a la dignidad humana, porque ya ni siquiera tenemos que hacer la distinción entre hombre o mujer. Te apoyo MariPau

Conchi dijo...

Aquí las obligaciones de la religión venían impuestas por la dictadura y acabaron en cuanto llegó la democracia. Como bien dices, los musulmanes emigrantes llevan consigo su fanatismo allá donde van.

Y pensar que países como Irán e Irak tienen suficiente plutonio como para construir bombas nucleares…