lunes, 21 de diciembre de 2015

Hombres desnudos



Sinopsis:
Nadie puede imaginar hasta qué punto los tiempos convulsos son capaces de convertirnos en quienes ni siquiera imaginamos que podríamos llegar a ser. Hombres desnudos es una novela sobre el presente que estamos viviendo, donde hombres treintañeros pierden su trabajo y pueden acabar haciendo estriptis en un club, y donde cada vez más mujeres priman su carrera profesional sobre cualquier compromiso sentimental o familiar. En esta historia, esos hombres y esas mujeres entran en contacto y en colisión, y lo harán con unas consecuencias imprevisibles. Sexo, amistad, inocencia y maldad en una combinación tan armónica como desasosegante.

Confieso cierta prevención ante los premios Planeta. Suelo preguntarme que si el ganador era el mejor, cómo sería el resto.

En esta ocasión, admito que me he llevado una sorpresa agradable. Aunque no he leído nada de Alicia Gimenez-Bartlett, me consta que es una autora sólida, y aquí lo demuestra.

La acción es relatada con monólogos internos de personajes de distintas edades, formación y extracción social. Y se nota. No como otros autores cuyos personajes se expresan igual.

El tema de la prostitución masculina no es habitual. Tiene su morbillo, lo reconozco. Como antecedente, me viene a la memoria la película American Gigolo, con Richard Gere. Existen otros puntos en común, que no voy a referir para no estropear la historia a posibles lectores. El final impacta por poco previsible y menos acomodaticio.

En fin, que me ha entretenido y gustado. Tengo pendiente el finalista del Planeta, a ver si Daniel Sánchez-Arévalo es tan buen novelista como cineasta.

2 comentarios:

carolina dijo...

Pues sí, en estos tiempos las relaciones pueden verse afectadas de muchas maneras. Yo estoy empezando a leer "Sumisión", de Michel Houellebecq, pero lo haré despacito y digiriéndolo poco a poco. Es que su propuesta argumental (una posible victoria electoral de un partido islamista moderado en Francia) y los modos que se gasta el autor son para ir un poco parapetada. También es recomendable tomarse un Omeprazol para el estómago, porque servidora ha sentido cómo se le revolvían las tripas ante la perspectiva. Oh, no de que gane un partido islamista, sino de que ese partido empiece a islamizar la laica Francia y nadie, absolutamente nadie, se resista. Y menos las mujeres. Pues eso es lo que dice Houellebecq en la novela. Para echarse a temblar, chicas.

Conchi dijo...

Qué yuyu da lo que cuentas, Carolina.
Además, a Houellebecq hay que darle de comer aparte, que explota la polémica en todas sus vertientes. Hablo por sus novelas anteriores; las últimas no las he leído.