viernes, 12 de febrero de 2010

El amante


Sinopsis:
Cuando el deseo tiene un precio.
A los 36 años, Anne Aimes es una solterona cuyo único atractivo reside en su enorme riqueza. Pero tras su poco atractiva apariencia se esconde una mujer apasionada que desea sentir sobre su piel las más ardientes caricias masculinas. Michel des Anges es el seductor del momento: todos alaban encarecidamente su capacidad para complacer a sus amantes. Y todo lo que le va a costar a Anne son diez mil libras.
Traspasado por la tragedia e impulsado por sus ansias de venganza, Michael busca olvidarse de sí mismo satisfaciendo a una mujer que lo único que le pide es que le dé placer, una mujer que ni siquiera sospecha cuáles son sus más íntimas necesidades o los verdaderos motivos por los que ha aceptado su propuesta. Incapaz de resistir la marea de un deseo cada vez más ardiente, Michael enredará a Anne en una sórdida telaraña en la que el precio del placer será la vida misma...


Recordaréis que hace unas semanas leí una novela de Robin Schone, El tutor que me trastornó bastante las hormonas y seguro que me subió el nivel de estrógenos. Con tal precedente, saqué de la biblioteca de San Vicente El amante, de la misma autora, la historia de una adinerada solterona inglesa de 36 años del siglo XIX que contrata a Michael, un afamado gigoló “avant la lettre” (la autora explica que ese termino se acuñó posteriormente), para que le haga perder la virginidad y le proporcione placer sexual durante un mes. Prometedor, ¿no? Pues no tanto, porque la autora se empeña en entremezclar esta trama con las de unas muertes que atormentan al tal Michael. Claro, así no hay quien entre en situación. Empiezan las escenas explícitas entre ambos amantes, sin caer en la vulgaridad, y una corriente romántica fluctuando bajo ellos, y, de repente, surgen las alusiones a esos asesinatos que hacen perder la libido al más pintado. La señora Schone bien podría haber separado el contenido erótico del de misterio para conseguir que ambos lograsen su efecto. Tal como lo hace, sólo crea frustración. Ha querido mantener el misterio de una forma tan hermética, hasta las últimas páginas, en que casi todo queda debidamente aclarado y resuelto, que el camino que conduce a ellas se hace en ocasiones farragoso e incluso incomprensible.

Si a ello le añadimos las repeticiones de ideas o sensaciones, de ella acerca de que es una solterona, de él sobre que otra mujer vuelva a desearle... tenemos una novela que se atraganta en no pocas ocasiones y que no se caracteriza precisamente por la sencillez de su planteamiento. ¡Y esa manía de poner puntos y aparte a cada frase casi, así cualquiera llena páginas.

En fin, que se nota que, aunque su edición en España es posterior a la de El tutor su composición es anterior. Con todo, tiene algunos puntos de interés acerca de la prostitución masculina o los anticonceptivos ya utilizados en la época. A pesar de todo ello, pienso dar una oportunidad a las otras dos novelas suyas que hay en la biblio. Ya os contaré…

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