miércoles, 17 de febrero de 2010

Fiebre del sábado noche


Sinopsis:
Ambientada a finales de los años 70 en Bay Ridge, un suburbio de Brooklyn, 'Fiebre del Sábado Noche' se centra en la vida de Tony Manero. Durante la semana, Tony es dependiente en una tienda de pinturas; los sábados por la noche se ajusta sus pantalones acampanados y su camisa con chorreras para ser el rey de la pista en la disco local, Odyssey 2001, donde se reúne con su pandilla, 'The Faces'. Cuando las luces se apagan, todos tienen que aprender a madurar enfrentándose a la cruda realidad de una ciudad como Nueva York.

El domingo, como regalo de San Valentín, Pedro me llevó al Teatro Principal a ver Fiebre del sábado noche, a la sesión de las 5. Me extrañó que quedasen bastantes asientos libres en platea cuando suele estar lleno. Quizá fuera la hora, o el día especial, o más probablemente los 50 euros del ala que costaba la butaca más cara. Como me quedo en mi propia silla, sólo pago la más barata, que en esta ocasión subía a 30 pavos. Casi nada. Es caro, no hay duda, pero se nota el poderío: más de 20 personas en escena, con constantes cambios de decorado, y esos efectos de discoteca setentera gracias a dos esferas de brillantitos, las típicas bolas discotequeras destelleantes, situadas en ambos palcos.

Cuán poderosa es la nostalgia. Aparte de que me encantan los musicales en general, perderme éste habría sido tremendo, habida cuenta que me enamoré de John Travolta en esa película, que tenía la banda sonora, el libro, pósters, fotos y un interminable etcétera. Por supuesto, manteniendo lo esencial, la versión teatral varía: para empezar, la peli no era un musical sino más bien un drama costumbrista donde había escenas de baile puesto que bailar era la razón de vivir de Tony Manero. El que vi ayer sí era un musical típico donde los intérpretes se ponen a cantar y a bailar a la primera de cambio. Las canciones están en español, se ha dado más presencia a algunas que apenas sonaban en la peli y se han añadido otras de los Bee Gees. Se le ha dado algún toque de comedia y ha rebajado asimismo la carga sexual, las referencias a drogas y la violencia explícitas para que sea un espectáculo familiar.

¡Y qué espectáculo! Ni os imagináis cuánto lo disfruté. Al principio me llevé una pequeña desilusión cuando por megafonía anunciaron el nombre del actor protagonista, que no era el principal (supongo que éste se reservaría para la función de la noche). Sin embargo, pronto me olvidé de ello pues el chaval sustituto, aparte de ser muy guapo y estar bien bueno, bailaba y cantaba de maravilla, al igual que el resto del elenco. Qué vitalidad tienen, no sé cómo aguantan semejante trote. En fin, que me la pasé pipa.

3 comentarios:

Johnny dijo...

Qué tiempos aquellos, nuestros dulces 14,14 ó 16 añitos adolescentes. Buena música y excelentes bailes. Ya estamos maduritos verdad?

Conchi dijo...

Recordad mi lema: más viejos pero más guapos.
¿O es que a alguien le gustaría volver a lucir aquellas pintas?

Mari Pau dijo...

A mí en mis 14 años me cogió la fiebre de Grease. Fue la primera película que vi en un cine de Alicante. La fiebre del sábado la vi muchos años más tarde y no me gustó ya.