lunes, 29 de septiembre de 2008

La muerte del Papa


Sinopsis:

En 1978, Juan Pablo I fue asesinado. Ahora otros inocentes van a morir.

Y en cuanto a usted, Señor Patriarca, la corona de Cristo y los días de Cristo. (Hermana Lucía a Albino Luciani, Coimbra, 1 de julio de 1977).

Año 1978. El 29 de septiembre, el mundo se despierta sobresaltado con la noticia de la repentina muerte del Papa Juan Pablo I, elegido Sumo Pontífice apenas treinta y tres días antes. La reacción oficial del Vaticano ataja de forma expeditiva cualquier duda que pudiera plantearse sobre la causa de tan inesperado suceso: el Papa, hombre de salud delicada, ha sufrido un ataque al corazón.

Año 2006. La periodista Sarah Monteiro vuelve de vacaciones a su casa de Londres. Allí le está esperando un sobre en el que se encuentran dos extraños documentos: una lista de nombres y un mensaje cifrado. A partir de ese momento su vida correrá un grave peligro y se irá viendo inmersa en la vorágine de una trama en la que están implicados príncipes de la Iglesia sin escrúpulos, políticos corruptos y mercenarios dispuestos a vender su alma al mejor postor.

Para muchos, ha llegado el momento de la verdad: ¿qué pasó realmente durante los breves días del pontificado de Juan Pablo I? ¿Qué planes se truncaron tan abruptamente aquella fatídica noche? En suma... ¿a quién podía beneficiar su desaparición?.

Está bastante bien este thriller histórico: a partir de documentos relativos a la misteriosa muerte del papa Juan Pablo I, el autor desarrolla una envolvente trama en la que tendrán un papel fundamental las misivas intercambiadas entre el difunto pontífice y la hermana Lucía, la última superviviente de las visiones de Fátima. La supuesta conspiración para asesinar al papa Luciani ya se recogía en la tercera parte de El padrino, donde se esgrimían argumentos similares: impedir que un papa progresista modernizase la Iglesia y destapase la corrupción de la banca y los oscuros negocios del Vaticano. En fin, no por conocido resulta menos inquietante. Todo envuelto en una trama de sociedades secretas, espías y contraespías, y personajes que sufren las mil peripecias en pos de la verdad.


No me resisto a copiaros un fragmento clave, extraído supuestamente del diario de Juan Pablo I, donde resume los cambios que necesita el catolicismo, con los que estoy muy de acuerdo.

Fragmentos: reflexiones de Juan Pablo I, Albino Luciani (página 352)

La solución depende de nosotros, que en el seno de la Iglesia reverenciamos dogmas antiguos que ni siquiera me atrevo a endosar al Creador. A lo largo de los siglos, muchos hombres se sentaron en la silla de Pedro. El poder y el tesoro acumulados en todo este tiempo son incalculables. Me atrevo a decir que somos el Estado más rico del mundo. ¿ Cómo es posible que esto sea así, si nuestra obligación es estar cerca de los fieles? Nuestro deber de ayudar al prójimo se convirtió en algo selectivo y estratégico. Todo este legado está siendo dirigido como una gran empresa, y estamos hablando del legado de Jesús a Pedro, el pescador, un patrimonio que atravesó la historia entera para llegar hasta mí.

Hay que reflexionar sobre un conjunto de cuestiones fundamentales, pero primero hay que señalar un camino. El único que existe es de Nuestro Señor Jesucristo, nuestro padre. ¿Qué cuestiones pueden ser aclaradas recurriendo al Padre? Todas. Oyendo simplemente sus enseñanzas y recomendaciones, pues él respondió a todas las preguntas hace mucho tiempo, y las responde continuamente. Me atrevo a decir que todas las preguntas ya obtuvieron su respuesta, incluso las preguntas nuevas.

Pero en la dificultad de los tiempos modernos hay una fórmula que siempre nos guía hacía el camino del bien y del amor, el camino de Dios. Debemos preguntarnos: ¿qué haría Jesús? Esta pregunta tan simple responde a todas nuestras preguntas.

¿Qué haría Jesús?

¿Control de la natalidad? La vida es alegría y un hijo también, cuando es deseado.

¿Para qué transformar en una carga aquello que es un regalo divino?

¿Relaciones homosexuales? No juzgarás.

¿Celibato sacerdotal? ¿Dónde se habla de ello en el Evangelio?

¿Sacerdocio femenino? Todos somos iguales a los ojos del Señor.

3 comentarios:

mythings dijo...

El único Papa, de los que he conocido, que me resultó más simpático.

ana dijo...

Con la iglesia hemos topado

maria esther dijo...

Que raro me resulta todo esto.Aqui hay gato encerrado.