viernes, 11 de abril de 2008

El ladrillo toca suelo en Agost



Toneladas de ladrillos se acumulan en los patios de las cerámicas de Agost. No se venden. La falta de nuevas promociones ha provocado una caída del 40% en la producción.


Algunas empresas, como la de José Torregrosa, tienen previsto parar seis semanas «y aguantar la situación todo lo que podamos». Otras han optado por dar salida a su «stock» vendiendo por debajo del precio de coste.


Los patios de las cerámicas de Agost, vacíos hace un año, acumulan ahora toneladas de ladrillos. No se venden. Las fábricas siguen produciendo para espantar el fantasma del paro, pero su actividad tiene un límite y está en la disponibilidad de metros cuadrados para almacenar el material. Cuando el espacio físico se colapse no habrá más remedio que parar la producción y esto podría ocurrir en julio o agosto, según apuntan los principales empresarios del sector. Uno de ellos, José Torregrosa, avanza que su empresa tiene previsto cerrar seis semanas "y aguantar la situación todo lo que podamos". Sin embargo, el futuro inmediato no pinta bien. "Lo que se vende es para proyectos que están ya en marcha pero el problema es que más allá del verano no se prevé el inicio de nuevas construcciones", explica.


La falta de pedidos es la principal preocupación de los empresarios que cifran la caída de la producción entre un 40 y un 50%. De las cerca de 7.000 toneladas de ladrillo que salían de Agost hace un año se ha pasado a unas 4.000.


Cerámicas como La Esperanza, una de las más importantes de la localidad, disponen todavía de espacio en los cientos de metros cuadrados de patio de que dispone. Pero ¿cuánto tardará en llenarlos?. "Dentro de un mes esto estará a rebosar", indica el personal de la fábrica. Y es que los días en los que los transportistas dormían en las puertas de las cerámicas para ser los primeros en cargar el material han pasado. "Los ladrillos salían del horno y directamente iban al camión", dice María Ángeles Gironés, propietaria de la cerámica Internacional. Ahora en cambio, algunos empresarios han optado por dar salida a su "stock" vendiendolo por debajo del precio de coste para evitar enviar a sus trabajadores al paro. Con ello han liberado suelo para seguir almacenando, pero esta política comercial no se puede sostener durante mucho tiempo. El bloque del 7, el ladrillo más usuado en la construcción, se vendía el pasado año a 0,179 céntimos de euros. En noviembre alcanzó los 0,089 y ahora se sitúa en 0,140, tras un repunte necesario.


El fin del "boom inmobiliario" afecta de lleno a esta población, donde las fábricas de ladrillo son el principal motor económico."Lo peor está por llegar"Cerámica Internacional ha sido la primera del sector en abrir un expediente de regulación de empleo el pasado mes de diciembre. El parón duró dos meses y sirvió a la empresa para tomar un respiro y evitar medidas más drásticas. Así lo explica su propietaria, María Ángeles Gironés. "No quiero ser pesimista y ojalá me equivoque, pero lo peor está por llegar", sentencia. Su fábrica produce 300 toneladas de ladrillos diarias y ya el pasado año tuvo que concentrar en un mes las vacaciones a sus 16 empleados para eludir los despidos y parar la producción. Hace diez años su padre iba a cerrar la cerámica. Estaba obsoleta. "Yo sabía que venían años buenos y me embarqué en un préstamo para renovar la fábrica y seguir adelante", recuerda. Sin embargo, igual que vislumbró la época de vacas gordas, el pasado año ya advirtió que tendría serios problemas para acabar de pagar su deuda.

1 comentario:

Jesús dijo...

¡ Qué pena leer estas cosas!.

Mucha gente se puede ver afectada por estos cambios en los ciclos económicos, pero así es la vida. a veces nos van las cosas van bien, a veces todo se tuerce. Mucha gente se verá afectada por la crisis sin comerlo ni beberlo, otros pagarán sus excesos y sus malas políticas, pero esperemos lo mejor para todos.