jueves, 25 de marzo de 2010

Cine y literatura I


He terminado (a duras penas) de leer “Scaramouche”, de Rafael Sabatini. Como me gustó tanto la película, pues es una de mis preferidas de aventuras, quise ver hasta qué punto adaptaba el libro. Afortunadamente, más bien poco. Digo esto porque, a pesar de que la novela está bien escrita y tiene una trama ágil, prefiero al Scaramouche de la película, pues Stewart Granger le encarnó como el personaje que “tenía el don de la risa y la convicción de que el mundo estaba loco” que se nos promete al principio de la novela, promesa que luego, en mi opinión, no se cumple. El André-Louis Moreau de la novela es un cínico de espíritu que en el fondo es bastante moralista, sin la picardía y la travesura de Granger. Para colmo, el personaje de “Aline” es, por una parte, más realista y con más carácter que en la película, pero me gustó más este último. En la novela, por momentos parece una trepa que, sin sentir nada serio por el marqués de La Tour d’Azyr (el villano), está dispuesta a casarse con él debido a la posición social que le proporcionará. Se supone que en todo momento ha estado enamorada de Moreau, y al final le reprocha lo tonto que ha sido al no darse cuenta de ello. No sé cómo se puede adivinar que una persona te ama si no le das el menor indicio de ello, francamente. Y mi gran queja: la chica con la que el protagonista tiene un breve romance antes de que se quede con la “chica buena” (=Aline) En la película es una deslumbrante Eleanor Parker, que borda el personaje de una actriz interesada, sí, pero en el fondo enamorada de ese granuja de “Scaramouche”, aún cuando sabe que al final no será para ella. En la novela es una actriz interesada, sin duda bonita y con carácter, pero sin gancho ninguno y que le pone los cuernos al prota en cuanto el marqués le hace ojillos y le promete el oro y el moro que no va a darle. El único que está fielmente retratado en la película, incluso físicamente, es el profesor de esgrima con el que Moreau aprende los trucos para darle su merecido al vil marqués. En cuanto a este último, es un buen villano en la novela, pues es muy guapo y despiadado, pero tiene sus razones para hacer lo que hace. Razones que, por supuesto, no comparto, pero que a la luz de lo que sucedió durante El Terror podrían tener su justificación. Por cierto, no he mencionado que el periodo histórico en el que transcurre la trama es la víspera de la Revolución Francesa. Eso sí, ni que decir tiene que la ambientación histórica rigurosa es mejor en el libro que en la peli, pero ya se sabe que a los cineastas yanquis no se les da bien la historia.

2 comentarios:

Conchi dijo...

De la reciente experiencia con "Nocturna" he aprendido a no acabar más libros "a duras penas". Si no me atrapa en la página 100, lo pienso dejar.

En cuanto a la relación cine-literatura, no hay mejor director que la imaginación de cada lector.

Mari Pau dijo...

La película Scaramouche me encanta,irónica y con el duelo final que es antógico en el cine y Granger está en su mejor papel porque en otras películas es soso. Película clásica inolvidable. A mí me gusta primero leerme el libro y luego ver la película como hice con El señor de los anillos, que me gustaron las dos aunque el libro profundize más. En este caso, evidentemente, ya no me es posible.